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El Ministro
de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha realizado
unas declaraciones en las que asegura que con su reforma
del CGPJ no pretende limitar las competencias del poder
judicial. En esa misma entrevista, el ministro Gallardón
afirma que la malformación del feto no será
ya un supuesto para abortar.
Desde Jueces para la Democracia queremos
recordar que el gobierno propone una reforma que intenta
subordinar el poder judicial al poder ejecutivo. El
ministro Gallardón plantea limitar al mínimo
las competencias del órgano de gobierno de los
jueces, con la finalidad de reservárselas el
Ministerio de Justicia y limitar la independencia judicial.
Esa reforma se está tramitando de espaldas al
conjunto de la judicatura, de las asociaciones judiciales
y del Consejo General del Poder Judicial. Y ha provocado
el rechazo unánime de todas las sensibilidades
de la carrera judicial, como lo demuestra el hecho de
que todas las asociaciones judiciales hemos anunciado
actos de protesta y de que los decanos están
convocando juntas de jueces para llevar a cabo dichas
medidas de presión. Esa actitud unilateral de
Gallardón, contraria al diálogo, representa
una muestra del autoritarismo más rancio. Y una
actitud de falta de respeto hacia el principio de división
de poderes. También supone una manifiesta falta
de voluntad de alcanzar amplios consensos sobre cuestiones
de gran relevancia para la estructura de nuestro Estado
de Derecho.
Por otro lado, el ministro Gallardón
también propone castigar penalmente a las mujeres
y a los facultativos que practiquen interrupciones voluntarias
del embarazo en los casos de malformación del
feto. Resulta sorprendente ese empeño casi obsesivo
por criminalizar conductas que fueron despenalizadas
hace varios lustros, sin que ello haya generado problemas,
ante la amplia aceptación social de dicha despenalización.
Sin embargo, en un contexto de graves problemas económicos,
Gallardón plantea reformas penales inspiradas
por los sectores más conservadores de la sociedad,
que representan un ataque a los derechos de las mujeres
y nos alejan de los sistemas penales europeos. Al igual
que en otros ámbitos, asistimos a nuevas restricciones
de las libertades individuales. El conjunto de estas
actuaciones supone que, junto a los amplios recortes
sociales, también se está produciendo
un retroceso en los derechos de la ciudadanía.
Además, las enormes dificultades
que atraviesa nuestro país aconsejarían
que este tipo de medidas no rompieran la cohesión
social y se produjeran con amplios acuerdos entre las
principales fuerzas políticas. Sin embargo, Gallardón
se empeña en actuar con reiterada prepotencia
y deja de lado la importante responsabilidad del cargo
que ocupa, que debiera llevarle a comportarse con una
mayor prudencia institucional. Desde Jueces para la
Democracia pedimos al Ministro de Justicia una rectificación
de su gestión, tanto en el fondo como especialmente
en las formas.
23 de julio de 2012
JOAQUIM BOSCH
Portavoz de Jueces para la Democracia
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