| Como
ya hemos solicitado en comunicados e intervenciones
del portavoz anteriores, tal y como ha reiterado el
Congreso de Jueces para la Democracia celebrado en Valencia
el 31 de mayo, el Secretariado de JpD considera necesario
exigir nuevamente la dimisión del presidente
del Tribunal Supremo y del CGPJ, además de apelar
a la responsabilidad institucional de todos los vocales
que en su día lo eligieron por unanimidad como
presidente.
La inadmisión a trámite
de la querella presentada contra Carlos Dívar,
presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ, en la que
se anuncian varios votos particulares, puede despejar
en el mejor de los casos las dudas sobre las responsabilidades
penales; responsabilidades que en nada eximen de las
claras responsabilidades políticas y sociales.
No es vano recordar que este Consejo
se ha adherido a las consideraciones de deontología
judicial propuestas por el Grupo de Trabajo de la RECJ
(Red Europea de Consejos de Justicia), que reclama del
juez tanto en su actividad profesional como personal
una conducta íntegra, honrada – evitando
comportamientos faltos de tacto – y con el compromiso
de velar por una buena utilización de los recursos
que se asignan para administrar justicia sin hacer un
uso abusivo o inadecuado a los mismos.
Jueces para la Democracia quiere expresar
su preocupación sobre la grave situación
de deterioro institucional que está afectando
al poder judicial. Más allá de que el
Tribunal Supremo podía haber acordado diligencias
de investigación, para aclarar si en la conducta
del Sr. Dívar concurrían indicios de delito,
es en el terreno de las responsabilidades políticas
en el que se presentan los elementos más visibles
sobre la necesidad de dimisión del presidente
del CGPJ.
En una democracia constitucional las
actuaciones públicas han de ser motivadas y debe
existir transparencia sobre las decisiones institucionales,
sin que pueda admitirse ninguna forma de arbitrariedad.
Es básico en una democracia constitucional el
principio de transparencia en las actuaciones públicas,
sin que el estricto margen legal sirva de cobertura
a la arbitrariedad y a los abusos. En el presente caso
concurren dudas razonables sobre si se han abonado cantidades
económicas de cierta entidad para pagar gastos
personales con cargo al presupuesto público.
Y el presidente del CGPJ no ha ofrecido explicaciones
adecuadas sobre la realidad de esta confusión
entre lo público y lo privado. Al contrario,
el Sr. Dívar se ha amparado en diversos mecanismos
para fundamentar una conducta de opacidad. y, por otro
lado, sus escasas explicaciones no han sido confirmadas
por diversas instituciones.
Además, hemos de valorar que
esta situación se está produciendo en
un contexto de importantes problemas económicos,
en el que los representantes institucionales todavía
debieran ofrecer una imagen de mayor austeridad y ejemplaridad.
Y también nos encontramos en un momento de considerables
carencias y serios problemas estructurales en el ámbito
judicial, que están causando un estado de comprensible
desánimo en la judicatura. Sin embargo, se ha
trasladado a la sociedad una imagen inaceptable en el
terreno ético, que luego se ha acompañado
de un oscurantismo poco acorde con la exigencias de
un Estado democrático.
Todo ello, además de la aparición
continuada de nuevos datos sobre viajes y otros gastos
no justificados, está causando un daño
irreparable a las instituciones judiciales
El Sr. Dívar que es, por el
momento, el máximo representante de la Judicatura
española está infringiendo las principales
normas deontológicas de los Jueces asumidas por
el Consejo General del Poder Judicial que preside y
que le obligan a la integridad, honradez y a no poner
en entredicho su imagen, y ello le exige dar las explicaciones
que está negando de forma reiterada. Hoy por
hoy, el Sr. Dívar está trasladando a la
sociedad no ya una imagen negativa de sí mismo
sino, lo que es peor, una imagen de falta de integridad
de todos los jueces, que no estamos dispuestos a tolerar.
Por ello, como ya expresamos en una
resolución aprobada en nuestro congreso, desde
Jueces para la Democracia valoramos que la dimisión
de Dívar es la solución más ajustada
a esta situación de crisis en el órgano
de gobierno judicial, para así mostrar que se
abre una etapa de regeneración, en la que no
puedan repetirse este tipo de situaciones. En el supuesto
de que el presidente del Tribunal Supremo se mantenga
en su voluntad de no dimitir de su cargo, instamos a
los vocales del CGPJ a tomar las medidas oportunas para
acordar su cese a través de la mayoría
cualificada prevista legalmente.
14 de junio 2012
El Secretariado.
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