| |
Jueces
para la Democracia dice que aumentaría la clandestinidad
y la explotación, y Francisco de Vitoria prefiere
el castigo administrativo
MADRID, 12 Jun. (EUROPA PRESS) -
Las asociaciones Jueces para la Democracia (JpD) y Francisco
de Vitoria (FdV) han mostrado, en declaraciones a Europa
Press, su disconformidad a la posibilidad de sancionar
penalmente la prostitución ejercida en la vía
pública.
El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz,
ha avanzado que el Gobierno "está estudiando"
multar la prostitución en las carreteras y reformar
el Código Penal para luchar más eficazmente
contra la explotación sexual de mujeres. Ha desvelado
que analiza "medidas de tipo administrativo, y
penal si es el caso", para luchar contra la prostitución.
El portavoz de la asociación Francisco de Vitoria,
José Luis de Armengol, se ha mostrado favorable
a sancionar a las prostitutas por la vía administrativa.
Sin embargo, ha apuntado que la legislación ya
"despenalizó" estas conductas, por
lo que sería "una regresión"
incluirlas en la próxima reforma del Código
Penal.
"La prostitución, como tal, es un ilícito.
Hay que discutir si es civil o delictivo", ha ahondado
el portavoz de la asociación judicial, para recordar
que algunos países de nuestro entorno castigan
en su legislación a los clientes que pagan por
estos servicios.
"CRIMINALIZAR" A LAS MUJERES
El portavoz de Jueces para la Democracia, Joaquim Bosch,
ha defendido que existe "una respuesta penal suficiente"
para combatir la explotación sexual de mujeres
y que no se debería "criminalizar"
a las meretrices.
Jueces para la Democracia ha considerado que la posibilidad
de castigar penalmente a las prostitutas revela "una
medida más de este Gobierno" tendente a
"criminalizar la pobreza". Ha criticado que
el titular de Interior "frivolice" con este
asunto y lance esta propuesta basada en el "populismo
punitivo".
A su juicio, el Estado debería aportar una solución
de naturaleza "social" a estas situaciones
ya que una respuesta penal sólo puede llevar
a las mujeres a "un mayor estado de clandestinidad
que acentúe la explotación".
"Es un salto cualitativo pretender castigar a las
mujeres, cuando en muchos casos es más que discutible
la libertad real que tienen al ejercer esta actividad",
ha concluido.
|