| Desde
Jueces para la Democracia consideramos que la implantación
efectiva de un nuevo stema organizativo en la oficina
judicial debe tener carácter absolutamente prioritario.
La situación actual responde a una organización
sidesfasada y no es capaz de dar una respuesta adecuada
a las exigencias básicas del derecho a la tutela
judicial efectiva.
La reforma de la LOPJ y de las principales
leyes procesales que entraran en vigor en Mayo de 2010
constituye un requisito previo e imprescindible para
que el cambio organizativo sea posible pero por sí
misma no va mas allá de una nueva distribución
de competencias entre la carrera judicial y el cuerpo
de secretarios. No puede por ello olvidarse la necesaria
implicación de todas las administraciones, instituciones
y colectivos relacionados con la justicia para que la
nueva oficina judicial responda a las exigencias de
agilidad, eficacia, eficiencia, racionalización
del trabajo para dar satisfacción a las expectativas
de la ciudadanía.
Valoramos que tanto el diseño
organizativo como las reformas procesales suponen un
avance respecto a la situación anterior porque
marca las bases para una organización de la oficina
judicial más ágil y eficaz. Las reformas
procesales descansan sobre un principio saludable como
es la separación de la gestión del procedimiento
respecto de la función jurisdiccional. No obstante
dichas premisas no se cumplen en el ámbito procesal
penal, en el que la reforma no alcanza los objetivos
que el propio Preámbulo establece, siendo nuevamente
necesario acometer la anunciada reforma de la Ley de
Enjuiciamiento Criminal.
JpD es consciente de la dificultad de acotar el núcleo
esencial de la función jurisdiccional de un modo
que concite el consenso general. A pesar de ello y de
las deficiencias técnicas que presenta la reforma
legal, en particular en la falta de previsión
de mecanismos de coordinación entre las funciones
de los jueces y secretarios/as, el éxito del
proceso de modernización de la oficina judicial
dependerá en gran medida del compromiso de todos
los implicados: la adecuada inversión de medios,
la puesta en marcha, entre todos, de los mecanismos
de coordinación que sean necesarios y una actitud
positiva de cambio. JpD asume el compromiso de contribuir
activamente a la consolidación de la oficina
judicial del futuro.
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