Como reflejo de una actitud que queremos que nos siga caracterizando
y para escuchar lo que nos quieran aportar, haciendo posible,
entre tod@s, la justicia; para que esta sea efectiva y tutele
con eficacia los derechos e intereses legítimos de
la ciudadanía, y para que, en la medida de nuestras
posibilidades, no haya realidades de indefensión
y de justicia porque hemos avanzado, con el concurso y la
participación de tod@s, en la construcción
de un servicio público y eficaz, colaborando en la
conversión de esta centuria en el siglo de los derechos
humanos y las libertades.
Para poder llenarla con las sugerencias y propuestas en
que se convertirán las reflexiones y análisis
que realizan los otr@s, los que nacen desde disciplinas
y experiencias que son distintas a las nuestras, las que
usan unas perspectivas, unas categorías y unos enfoques
que estamos deseosos de aprender, compartiendo errores y
aciertos, y con la indeclinable voluntad de abordar la debida
protección del medio ambiente y los desafíos
de la mundialización desde la centralidad de lo que
es imprescindible para el ser humano y sus necesidades.
Para todo ello, las islas Canarias, por su ubicación
geográfica y características medioambientales,
su vocación tricontinental, su tradición migratoria
y su mestizaje cultural, se nos revelaban como el lugar
idóneo para hacer el Congreso, que hace el número
16, de los servidores públicos que estamos asociad@s
en Jueces para la Democracia'.