| El
consenso en el nuevo CGPJ
Con la elección del Presidente del Consejo General
del Poder Judicial, el día 7, ha finalizado la
renovación de la institución. Es verdad
que el proceso de selección ha sido complejo,
pero la dificultad en el alumbramiento no tiene por
qué prejuzgar la viabilidad de la criatura.
El Consejo ve la luz en un marco muy favorable: el Pacto
de las fuerzas políticas más representativas
para la modernización de la Justicia. El Pacto
implica que el Partido Popular ha renunciado a dirigir
con exclusividad la política judicial, sometiendo
sus iniciativas al consenso de las otras fuerzas que
lo suscriben. La generosidad del Partido Socialista
no es menor porque renuncia a obtener réditos
políticos en un sector en el que por sus propias
carencias podía fácilmente poner en dificultades
la política del Gobierno.
El nuevo CGPJ deberá realizar un serio esfuerzo
para conseguir que el consenso del que fue fruto el
Pacto tenga también reflejo en su actuación.
Es verdad que los proyectos de todos los consejeros
no son coincidentes y que ello produce el lógico
juego entre las mayorías y minorías que
se conforman por los consejeros de proyectos más
afines. Pero sería un error histórico
que la mayoría del Consejo tratase de imponer
su política en todo caso. Esta pretensión
produciría, sin duda, una grave confrontación
en el seno de la institución que paralizaría
su funcionamiento y pondría fin, probablemente,
al propio Pacto por la Justicia. El fracaso afectaría
a quienes suscribieron el Pacto, pero produciría
también el desánimo en los ciudadanos
y en los integrantes de la carrera judicial que han
confiado en este proyecto de renovación de la
Justicia.
El nuevo Consejo debe abordar como actuación
prioritaria la protección y el apoyo a los jueces
que ejercen en el País Vasco. Es preciso conseguir
una mayor transparencia en el funcionamiento de la Justicia
y diseñar una política de comunicación
que transmita a la sociedad la realidad de la Justicia,
muchas veces distorsionada por nuestra propia incapacidad
para presentarla adecuadamente. Es necesario robustecer
las garantías y derechos de los ciudadanos y,
a tal efecto, aprobar y hacer efectiva la Carta de Derechos
de los Ciudadanos ante la Administración de Justicia.
Y deben también concluirse las negociaciones
en materia retributiva que se prolongan desde hace casi
cuatro años.
Finalmente, es esencial que la política de nombramientos
tenga en cuenta que el cincuenta por ciento de los integrantes
de la carrera judicial son mujeres y que, sin embargo,
todavía ninguna mujer ha sido promocionada al
Tribunal Supremo ni a la Presidencia de los Tribunales
Superiores de Justicia.
Javier Martínez Lázaro
Vocal del Consejo General del Poder Judicial
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